SÓCRATES SE REVUELCA EN SU TUMBA O LA CARADUREZ DE LA JUSTICIA PARAGUAYA.


Por Natalia Paola Rodríguez Olmedo
socra
Al conocer la gestión y el perfil de ciertos magistrados y fiscales paraguayos, el propio Sócrates, el de la “ética intelectualista”, hubiera revisado sus conceptos de “necio”, enriqueciéndolos con nuevos panoramas. O por lo menos, se hubiera revolcado en su tumba (si es que ahora mismo no lo está haciendo) después de beber su cicuta, apurando el vaso.
Es que tomaremos literalmente sus palabras: “Sólo obra mal, quien obra por error”.
Esto significa que el verdadero conocimiento de las cosas, la sabiduría, el entendimiento y la inteligencia bien templados; llevan a la humanidad –inicialmente en error- a obrar correctamente.
Pues, en esto consiste su ética intelectualista: primero, debes admitir que no conoces nada. Hay una obligación de saber, de informarse, de abandonar un entorno contingente, intentando el camino de la verdad: “Sólo sé que no sé nada”. Después, pasamos al estadio siguiente: “Conócete a ti mismo”; que implica el abandono de prejuicios propios, individuales, las autorreferencias de siempre para desbrozar justamente ese camino de la virtud, de la felicidad; practicando la suprema obediencia hacia la ley.
Y llegamos al punto: si no conoces, si no transitas ese camino del conocimiento, seguirás cometiendo injusticias y arbitrariedades. “Sólo obra mal quien obra por error” conlleva desterrar la ignorancia, estableciendo esa obligación moral de ilustrarse, de “iluminarse” como dirían algunos…
Pero calculo que Sócrates no sabía del sistema judicial paraguayo, o al menos no sospechaba de la existencia de ciertos especímenes. ¿Será que el haber transitado el sistema educativo, muchas veces con laureles, sólo ha sido el vacuo cumplimiento de una ceremonia social? ¿Será que no estudiaron Ética entre sus materias? ¿Será que no se conocen a sí mismos, ni conocen el verdadero significado de “justicia”, “virtud”, “debido proceso”? ¿O se hacen nomás los ñembotavy? Porque, realmente, bien ilustrados que están, bien universitarios, bien culturizados; igual son de necios. Quiero anticipar una respuesta, si se me permite. Cuando tenemos fiscales como éstos:
Cuando tenemos a una jueza que es acusada por la Fiscalía de haber plagiado una obra de “Ética Judicial”, para culminar su doctorado a los fines de concursar en el cargo para la máxima instancia judicial;
Cuando tenemos a una Corte Suprema de Justicia paraguaya, a la que no le tiembla el peluquín al momento de levantar una sanción “moral” (propia de la Oficina de Ética Judicial, es decir, cuestión no judiciable) a su protegida;
En esas hipótesis estamos hablando de personas altamente ilustradas, licenciados universitarios y algunos nada más y nada menos que Doctores en Derecho. El pobre Sócrates, incluso ante la ley “injusta”, con su actuar de acatar la sentencia de muerte, demuestra la virtud de lo justo: suprema obediencia a la ley. Repito, estamos hablando de Doctores en Derecho. El Derecho es la ciencia propia de la ley.
¿Trae la ciencia, intrínseco, un mandato ético? Para Sócrates, sí. Para la justicia paraguaya, no. 

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4 respuestas a SÓCRATES SE REVUELCA EN SU TUMBA O LA CARADUREZ DE LA JUSTICIA PARAGUAYA.

  1. BlackKingX3 dijo:

    La culpa de que los políticos no tengan moral ni virtudes es directamente proporcional a la calidad de sus estudios. Uno como alumno (cuando estudiaba) espera que el maestro inculque cierta atracción hacia la materia que imparte. En cambio muchas veces nos engendraban aburrimiento, “miedo” y repulsión. Es que no todos nacen con vocación. La mayoría de las veces pasas las materias en éste caso “ética y civismo” por medio de “paros” ( término acuñado en México para expresar “ayuda”) y pactos con el maestro. Era raro que de verdad entendieramos las clases o reflexionáramos un tema de esa clase. Esa es una de las razones por la que hay tantos incompetentes “representandonos” en las cámaras de diputados.

  2. El tráfico de influencias y los mezquinos intereses, tuercen el sentido ético de la justicia, como si hubiera un hambre desesperada por encumbrarse y manejar todo al antojo. No podemos hablar de ética con un poder y sistema judicial mediocre, corrupto y lleno de intereses que no tienen que ver con la justicia ni con el comportamiento ético profesional. Los poderes de facto.

  3. Seguimos nadando en el Titanic, he aquí el manifiesto de nuestra cultura y arraigo al “peichante”, o el concepto erróneo de “el fin justifica los medios”, se debe a una mala praxis de buenos valores, y esto se fue enraizando a través de los tiempos con pensamientos de robo,estafa, usar a las personas. Toda esta conjunción de males que asechan a nuestro sistema tiende a volver en evolución a la inversa a una sociedad, o sea ndajahai mo o ve!

  4. Nuestra sociedad va cayendo por el egoísmo y la falta de valores, eso hace que las instituciones fallen y se corrompan, prevalece la lucha de intereses por sobre la justicia. Eduquemos en valores reales para que mañana tengamos instituciones firmes e incorruptibles. Son los hombres los que hacen fracasar a las instituciones. Instituciones con hombres probos funcionan con sabiduría, aplicación justa de la ley y responsabilidad moral.

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