ELOGIO POLÍTICO DE LA INGENUIDAD.


Por Natalia Paola Rodríguez Olmedo

Se define a la ingenuidad como el candor, la falta de malicia, la buena intención en todo. 
Cuánto de eso nos falta para poder construir solidariamente un país inclusivo, nuevo e interesante.

Un país donde las bases naturales de la vida humana condigan con una ubicua armonía, un Estado donde el desarrollo pleno de cada persona no vaya en detrimento del bienestar general. Claro que suena a utopía medieval. Pero la verdad es que podemos hacer una feroz autocrítica, sobre todo los sectores de izquierda; que se ven hoy muy menguados por prácticas contra las cuales inveteradamente –¡oh, ironía!- han luchado.

Muy lejos de nosotros se encuentra hoy esa pureza del ánimo que nos impulsa a reconocer al otro como hermano y a tomar sus acciones como movidas por un auténtico sentido de justicia. Sólo vemos y ahondamos las diferencias.

SOMOS LA FRACCIÓN DE LA FRACCIÓN, como dijo alguien. La sinceridad y la sencillez parecen ser simples costumbres desterradas. Somos demasiado mal pensados con respecto al otro. Claro que hay gente que ha cometido errores, gente equivocada; fanática, seca, imposible de recuperar para lo bueno. Sin embargo, esa es una ínfima parte de la humanidad. En mi humilde parecer el resto actúa de la mejor manera posible, y eso casi nunca lo vemos a primera vista.

Políticamente hablando, lo que quiero decir es que hay que confiar un poco más en aquellos a quienes llamamos hermanos, por tener afinidad de pensamiento e incluso de acción. Presuponer que en el otro hay nada más que malicia, atender a habladurías, hacer la ecuación sólo sobre la acción malintencionada, muchas veces constituye la autoimposición de un escollo insalvable. Más suele estar en nuestra cabeza que en la realidad.

Intentemos ser sinceros y reconozcamos que aún, como paraguayos, nos falta esa unidad de acción tan anhelada, tan enarbolada últimamente pero bastante lejos de concretarse. 

“En efecto, la manipulación de la sociedad a través de la generación de miedo y división ha desvinculado completamente a los seres humanos de su sentido del poder y la realidad. Este proceso ha ocurrido durante siglos, si no milenios: la religión, el patriotismo, la raza, la riqueza, clase y cualquier otra forma de identificación arbitraria y separatista, así concebida ha servido para crear una población controlada y totalmente maleable en manos de unos pocos. Divide y conquista es el lema. Y mientras la gente siga viéndose a sí misma desvinculada de todo lo demás, se presta a ser completamente esclavizada.
Los hombres detrás de la cortina lo saben y también saben que si la gente se da cuenta de su verdadera relación con la naturaleza y su verdadero poder personal, todo el zeitgeist manufacturado del que son presos (la gente), se derrumbará como un castillo de naipes”.

(Dice la película Zeitgeist y me parece bastante válido el pensamiento en este punto. Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Zeitgeist:_The_Movie)

Sinceramente me da por el útero ver esto en nuestros sectores. La falta misma de unidad política, sobre ciertos principios abarcantes, demuestra cuán ocupados estamos en presuponer la malicia del otro.

Es que demasiado estamos concentrados en luchar ante cosas CHIQUITAS, y olvidamos que el enemigo, el enemigo GRANDE Y PODEROSO, ESTÁ EN OTRA PARTE. Falta más ingenuidad, candor, MENOS MALICIA ENTRE NOSOTROS. Por favor.

Esta entrada fue publicada en OPINIÓN, POLITICA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s